Categoría: Chile

  • Calidad Educativa vs. Cantidad: ¿un dilema que persiste?

    En las últimas décadas algunos países de América Latina han avanzado de manera significativa en la expansión de la cobertura escolar. Hoy, la matrícula en educación básica es prácticamente universal y la asistencia a la educación media y superior muestra cifras históricamente altas. Sin embargo, este logro en términos de cantidad contrasta con los desafíos persistentes en la calidad de los aprendizajes.

    Estudios internacionales como las pruebas PISA, el Informe Aprender en Argentina y el SIMCE en Chile…”, evidencian que una proporción importante de estudiantes no alcanza las competencias mínimas en lectura, matemáticas y ciencias. Se trata de un fenómeno descrito por el Banco Mundial como “learning poverty” (“pobreza de aprendizajes”), tal como aparece en el documento “Ending Learning Poverty: What Will It Take?”2019; lo que refleja que millones de niños y jóvenes asisten a clases, pero no adquieren las herramientas fundamentales para desenvolverse en la sociedad contemporánea.

    El caso de Chile es particularmente ilustrativo. La expansión del sistema escolar y universitario ha permitido que nuevas generaciones accedan a oportunidades antes restringidas, pero las brechas de aprendizaje según nivel socioeconómico, territorio o tipo de establecimiento permanecen profundas. Además, problemas como la convivencia escolar, la infraestructura insuficiente y la desigual integración de la tecnología refuerzan la idea de que la cobertura por sí sola no garantiza calidad.

    En el plano regional, los diagnósticos son coincidentes. La UNESCO y el BID señalan que, si bien la matrícula en educación secundaria se ha expandido notablemente, al menos la mitad de los estudiantes no logra aprendizajes básicos al finalizar ese ciclo. Esto configura una paradoja: más jóvenes permanecen en la escuela, pero sin que ello se traduzca en mayor aprendizaje, mayor desarrollo de habilidades o mejores condiciones de empleabilidad.

    El dilema entre calidad y cantidad nos exige a todos tener una mirada hacia un enfoque integrado. No se trata de optar por una u otra dimensión, sino de avanzar en ambas de manera simultánea. Algunas acciones que se pueden implementar para lograr avances, serían fortalecer la formación inicial y continua del profesorado, mantener actualizados los currículos y actividades extraprogramáticas con las demandas del siglo XXI, potenciar y fortalecer la educación preescolar.  Por otra parte, acciones que permitan incorporar tecnologías de manera equitativa, para así evitar que se sigan ampliando las brechas que ya existen. América Latina enfrenta el desafío de superar la mirada centrada exclusivamente en la matrícula como indicador de éxito educativo. La verdadera medida del progreso radica en garantizar aprendizajes significativos, equitativos y transformadores que permitan a nuestros jóvenes no solo permanecer en la escuela, sino también construir un futuro con mayores oportunidades.

    Por Milena Schublin Bisquertt

    Experta en Liderazgo, Innovación y vinculación de redes en Chile y Latam.

    Máster en dirección y gestión de instituciones educativas
    Universidad de Barcelona, estudios en la Organización de los Estados
    Americanos (OEA) sobre calidad para centros educativos e Inclusión, 
    Mediadora Familiar y Escola
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